lunes, 19 de julio de 2010

Corea del Sur, día 4

El día más calmado por el momento.
Tan solo Sokcho y sus alrededores.
Un curioso templo junto al mar, el de Nagsansa muy visitado por turismo coreano. La verdad que es un placer pasear por el parque e ir descubriendo los pequeños rincones ocupados por pequeñas edificaciones. Tiene de curioso que conserva mucha parte de la estructura original ya que e de los pocos que no se han incendiado.
Sokcho es sobretodo puerto pesquero, de ahí que tenga un excelente mercado de pescado... vivo. Lo puedes escoger directamente y allí unas señoras con una maestría inigualable te lo preparan (incluso como sushi con sus correspondientes salsas)
Y como el cansancio empieza a notarse que mejor que una maravillosa tarde en un spa coreano. Inigualable.
Por cierto nuestro alojamiento lo mejor del viaje. The Hostel House y su propietario Yoo una maravilla.


domingo, 18 de julio de 2010

Corea del Sur, día 3.

Hoy por fin el día no ha amanecido con lluvia. El gran objetivo del día era el Parque Natural de Sereoaksan. Y desde luego... lo hemos realizado con creces.
La primera travesía ascendía hasta el pico Ulsanbawi, precioso camino lleno de impresionantes precipicios y con unas vistas estupendas. La segunda, más relajada, alcanzaba las cataratas Biryong. Y por último hemos cogido el teleférico que acerca a otro de los picos del parque, con escalada sobre piedra incluida.
Como más dura ya no podía ser la jornada, nos hemos acercado a ver la famosa playa de Sokcho. Todo era curiosísimo, para nosotros por supuesto, la zona de baño está delimitada con cuerdas y boyas y se dividen en muchas secciones con el correspondiente socorrista, la mayoría de la gente se baña con ropa y muchos adultos... con flotador. Infinidad de familias completas, de abuelos a nietos con el flotador dentro del agua. Lo mejor es ver lo bien que se lo pasan.
Finalmente, nos quedaremos un día más en este pequeño rincón de Corea.




sábado, 17 de julio de 2010

Corea del Sur, día 2

Hoy también llueve o mejor dicho sigue diluviando. Así que, para evitar el remojón visitando templos por las calles de Seúl, decidimos dirigirnos al Museo de Historia Nacional. Gratamente sorprendidos por el precioso edificio, hemos vivido una experiencia divertida además de empaparnos (esta vez a cubierto) de la historia de Corea. En una de las salas tres chicas con camiseta a conjunto se nos acercaron y nos dijeron que si podían hacerse una foto con nosotros... a lo Brangelina, salvando las distancias. Nos hicimos una cuantas, y cómo no, posamos también para nuestra cámara al estilo oriental: 1, 2 y levantad los dedooos!

Después de comer en el museo, esta vez sí, que rica comida oriental, cogimos el bus hacia Sokcho que está en la costa opuesta a Seúl. Cuatro horitas, con parada en área de servicio (éstas son bastante mejores que las de Malasia) y hemos aparecido en un lugar muy auténtico. Y no llovía!
Nos hemos hospedado en una guest house muy bonita regentanda por Yoo, un chico encantador que nos ha informado de las posibilidades que ofrece esta ciudad.

De momento le hemos hecho caso con la cena y hemos hecho una barbacoa coreana.
Mañana, si la lluvia amaina un poco, a caminar por el parque nacional de Seoraksan.

viernes, 16 de julio de 2010

Corea del Sur, día 1


No es una leyenda urbana, a veces llegas a la cola de embarque, te cogen la tarjeta, miran en el ordenador y ... te ponen en Bussiness!. Increíble. Helsinki-Tokyo si tener que preocuparte de si le das con las rodillas al de delante o como le dirás que no recline tanto el asiento. Realmente increíble.
Tras esas maravillosas 9 horas de vuelo llegamos a Seoul Incheon, el principal aeropuerto de la inmensa capital de Corea del Sur. Los trámites de aduana en Corea del Sur son muy rápidos, se rellena un pequeño formulario y se entrega. La forma más usual de ir a la ciudad es el autobús, hay una infinidad que conectan el aeropuerto con diferentes puntos de Seoul.
Nuestro primer alojamiento en Corea del Sur es el hotel PJ, bastante acogedor, aunque da la casualidad que el agua caliente se ha estropeado y no funcionará hasta las 6 de la tarde, ¡una ducha por favor!
Aunque de agua no nos podemos quejar, durante todo el día no para de llover e incluso por momentos de forma diluviana. Nuestro primer (y único) objetivo del día a visitar es el barrio de Bukchon, formado en su mayoría por Hanoks, la típica casa coreana de poca altura y hecha de madera y ladrillo. Una auténtica experiencia.


De la cena... ya conocemos algunos platos típicos que nos costará volver a pedir.